… ver un poco más allá
Se nos dice que no es posible. Se nos dice que no podemos hacer nada, que individualmente no vamos a ningún sitio. Se nos dice que el problema no podemos resolverlo nosotros, que es demasiado grande, que las soluciones son utópicas, que no hay dinero ni mecanismos que solucionen ciertos problemas. Se nos dice que la estructura de ayudas son las que son y que debemos darnos con un canto en los dientes por ello. También se nos dice que emplear nuestro tiempo en los demás es un desperdicio de nuestra propia vida, que dejamos en el camino todas nuestras posibilidades de futuro, que la parte emocional está muy bien pero que no es suficiente ni lo más importante, que hay que ser realista, lo importante es conseguir tus metas personales o simplemente dedicarte a ejecutar lo que se te ofrece.

Nuestros miedos solo nos dejan movernos en lo muy cercano, en nuestro circulo de seres más cercano, en la estabilidad que nos da nuestra casa o la organización de la que formamos parte. Fuera de eso tenemos escasas posibilidades de hacer nada. Y si hacemos algo tiene que ser legalizado, normalizado, controlado, nada ajeno al sistema al que pertenecemos. Si no serás ilegal, imposibilitado, no ayudado. Estarás solo y tendrás que atenerte a las consecuencias de haber decidido vivir erróneamente.
Pero debemos ver un poco más allá. Si nuestra libertad o nuestra convivencia no está basada en las emociones positivas y en el apoyo en las mejoras del otro y solo es el resultado de la capacidad de ser a través de las cosas que uno consigue tener, a eso se le puede poner el nombre que uno quiera, menos el de humano.
